Kusha Ghoreishi. Arquitecto. Quark Arquitectura

La neuroarquitectura incorpora a los principios tradicionales de la arquitectura (estética, materialidad y simbolismo), otros conceptos más ligados a la neurociencia, al bienestar del ser humano, a su percepción, su confort y su salud.

Pasamos más del 30 % de nuestro tiempo trabajando en espacios cerrados y considerando que el bienestar de los trabajadores influye proporcionalmente en su rendimiento, es primordial que las empresas se preocupen por crear entornos confortables y saludables para sus trabajadores. Es importante remarcar que 90% del beneficio de una empresa depende de sus recursos humanos, de las personas.

En nuestra misión como arquitectos especializados en equipamientos y edificios de oficinas nos hemos propuesto favorecer al trabajador que es el valor más preciado de las empresas y el usuario final de nuestra obra arquitectónica. Favorecer entendido como fomento del bienestar y la salud de los usuarios, su confort.

Para ello, los principios que hemos establecido son los de la neuroarquitectura o neurociencia aplicada a la arquitectura.

Recursos como favorecer la iluminación y la ventilación natural, la renovación y el control de la calidad del aire, el acondicionamiento acústico, o la presencia de la vegetación en los espacios de trabajo, nos permiten obtener esos espacios que serán confortables para los empleados de las corporaciones e influirán en su felicidad como integrantes de un colectivo, de una empresa que se preocupa por ellos.

Otros factores considerados en la neuroarquitectura son: la altura de los espacios de trabajo, los materiales empleados, el diseño de espacios que facilitar las relaciones sociales, incluso otro tipo de prescripciones como son el fomento de la actividad física en los espacios de trabajo, el descanso o la distensión, el ocio y la alimentación saludable.

Prueba de este ejercicio son las oficinas de una importante multinacional en la que hemos aplicados estos conceptos de neuroarquitectura:

Los espacios de trabajo se nutren de la presencia de la vegetación, que acerca al usuario a la naturaleza, produciendo sobre él un confort psicológico que contribuye a la mejora de la concentración y la productividad.

Se generan espacios coworking, en los que se introducen elementos como el cromatismo y el confort acústico, que mejoran la comunicación y el estado de ánimo de los empleados, generando un espacio de trabajo más distendido.

La iluminación natural y la vinculación de los lugares de trabajo a espacios exteriores de descanso ayuda a mejorar la eficiencia del trabajador en el desarrollo de tareas creativas y de gran complejidad.

El uso de materiales naturales y reciclados no sólo ayuda a la conservación del medio ambiente, sino que también son capaz de trasladar al usuario a un estado de tranquilidad y serenidad, que lo une a la naturaleza.

En una segunda entrega se presentará un caso práctico en el que, mediante métodos aplicados a la neurociencia, mediremos estos valores de bienestar con los que diseñamos los espacios de nuestros proyectos.

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Kusha Ghoreishi. Arquitecto – Quark Arquitectura